6 cosas que aprendí como escritor en 2018.



Estaba yo esta mañana jugando al World of Warcraft en pijama, mientras mi café se enfriaba y yo perdía el tiempo en lugar de hacer cosas importantes con mi vida cuando se me ha ocurrido que, mientras hacía misiones por Azeroth con mi mago nivel 63, podría ponerme al día con los episodios del podcast de Ana González Duque.

Supongo que ya sabéis quién es Ana. Está detrás de Marketing online para escritores y se dedica a hacer mogollón de cosas, entre las cuales se incluye escribir fantasía y comedia romántica. Escribe un montón de contenido útil, y ha escrito uno de los libros más interesantes sobre escritura que he leído, El escritor emprendedor. Lleva, además, un podcast interesantísimo que me ameniza los viajes en bus, y ahora también, las misiones en Azeroth.

Gracias, Ana. 

La cuestión es que estaba escuchando el episodio sobre cómo acabar el año en tu blog como escritor, en el cual da un montón de ideas interesantes, además de la típica "mis mejores lecturas del año" (que sigue siendo el mejor, sorry not sorry). Una de las ideas que da es explicar cómo ha ido tu año como escritor. Contar tu vida, en definitiva. Y a mí eso de contar mi vida me encanta.

Así que he salido de Azeroth (aunque con dolor), he abierto el editor de Blogger y me he puesto a escribir. Este año he hecho un montón de cosas como escritor, me he llevado un par de lecciones a casa, y aunque no estoy inventando la rueda, creo que nunca está de más compartir lo que uno aprende.

Así que allá voy. 



Participa en cosas.

Después de que Gabriella Campbell publicase aquel artículo sobre buscar los rechazos, se popularizó muchísimo aquello de llevar cuenta de tus rechazos. Algo que Coral Carrecedo acuñó como "bingo de los rechazos". Durante 2018, como media comunidad escritoril en Twitter, yo también hice mi propio bingo de los rechazos. 

Este año, el mío ha quedado más o menos así: 

Soy un artista, lo sé.

10 cosas en las que he participado, tres de ellas de las que he salido bien parado. Gané un concurso que organizó la Editorial Cerbero en el que conseguí tres libros por la patilla (eso aún era 2017 pero  bueno, nimios detalles); gané el tercer premio en el certamen de relatos hopepunk que organizó Victor del Amo en su blog; y El panadero fue mención de honor en la antología de Iridiscencia, organizada por La maldición del escritor

No solo me llevo estos tres éxitos personales: también me llevo diez relatos, algunos de los cuales me siento especialmente orgulloso, con los que puedo trabajar en un futuro. 

  • Así que mi consejo para ti, persona que me lees es: participa en cosas. Ganar es lo de menos (en serio). Lo importante es ir acumulando rechazos, y por tanto, trabajo. El trabajo es lo realmente importante. 

Hay que salir de casa 

Ya salí de casa en 2017, cuando me fui a la Hispacon yo solito (esta clase de movidas te las cuento en mi lista de correo). Pero en 2018 he salido mogollón de casa, muchísimo.

En marzo me fui a Madrid a la presentación de Grimorio 13, una antología de fantasía oscura editada por la genial Eleazar Herrera y publicada por Carlinga Ediciones. Fue una pasada oír hablar a los autores, y acabar comiendo arepas en un bar de Madrid, ya ni te cuento. Desvirtualicé a un montón de colegas de oficio, hablamos de un montón de cosas y comimos arepas (ya sé que lo he dicho dos veces, pero es que AREPAS).

AREPAS.

En abril se anunció que vendría Philip Pullman a Barcelona para promocionar La bella salvaje, su última publicación. Y como yo soy un fan fatal de Pullman y de La materia oscura (¿Te conté que hice mi trabajo de fin de grado sobre La materia oscura?) y quién sabe cuando volvería a tener la oportunidad de hablar con él, decidí liarme la manta a la cabeza e irme de aventura a Barcelona. Fui a dos charlas de Pullman interesantísimas, y a un evento booktuber de alto copete donde me invitaron a un café. Y me llevé una foto con Pullman y dos de sus libros firmados.

Este soy yo con mi amigo Philip.

Le conté además que estaba haciendo mi TFG sobre él, y su reacción fue más o menos así.

Además, coincidió que la Editorial Cerbero organizaba una movida de las suyas en Barcelona y estuve hablando, cenando y tomando algo con gente tan estupenda como Lola Robles o Cuervo Mellado.

En julio fue al Celsius, que no voy a empezar a explicar porque podría llenar cinco hojas hablando de lo maravilloso que fue el Celsius, y para qué. El Celsius es lo mejor que me pasó el año anterior, a nivel tanto profesional como personal. Y si os interesa un mínimo la literatura de género, tenéis que venir. Así, sin más, solos o acompañados, da lo mismo. Es toda una experiencia.

  • Mi consejo para ti, personas que me lees: sal de casa, ve a eventos, desvirtualiza a personas, haz amigos escritores. Da mucho miedo salir de tu zona de confort, lo sé. Pero vale la pena, te lo prometo. No hay nada más bonito que compartir tus obsesiones con alguien. 

Lo cual me lleva a...

Hay que hacer amigos y amigas del gremio. 

Twitter, la Hispacon, Barcelona, el Celsius... todo eso me ha traído amigos y amigas muy, muy guays. Colegas de oficio con los que contar cuando necesitas algo y gente comparte, como ya digo, mis mismas obsesiones sobre maricones, fantasía y escribir.

Ahora, cuando me presento a una antología, lo hago con más gente que conozco. Y si yo no gano, pero ellos sí, pues me llevo una alegría que ni aunque hubiese ganado yo. Ahora, si necesito ayuda con algún tema literario, tengo amigos que me pueden echar una mano (o una pata, depende de a quién le pregunte). Ahora, si por una de esas visito Bilbao, o Barcelona, o Madrid, o Alicante, o Cádiz, tengo a alguien con quien echarme un café. Y eso mola mogollón.

Supongo que habrá algún psicólogo en la sala que pueda explicar cómo la pertenencia a un grupo te ayuda a sentirme más seguro contigo mismo, pero yo solo soy un humilde filólogo recién graduado. Lo importante y a lo que voy, es que después de haber hecho amigos y amigas del gremio soy mejor escritor, mejor persona, y en definitiva, más feliz.
  • Mi consejo para ti, persona que me lees: relaciónate con gente que comparta tus gustos y aficiones. Ve a eventos como el Celsius, participa en el Nanowrimo, haz piña con otro escritores. A veces cuesta (y te lo digo yo, que soy muy antisocial), pero al final del día, te hace sentir bien. 

Hay que ser valiente.

2018 fue el año que di un pasito. Publiqué El panadero. Ya sabes, el relato que presenté a la Antología Iridiscencia y que se llevó la mención de honor en la categoría de fantasía. He sido muy pesado con el tema.

Me daba un miedo terrible publicarlo. Yo solo, sin ayuda. ¿Y si está fatal? ¿Y si no le gusta a nadie? O peor todavía: ¿y si no lo lee nadie? Lo fui posponiendo todo el verano, porque como le leí a Gabriella Campbell alguna vez, procrastinamos lo que nos da miedo. Durante meses, el archivo estuvo ahí sin tocar.

Decidí buscar aprobación externa y se lo mandé a un par de betas. Otro pasito: era la primera vez que le pedía consejo a alguien. Consejo quiere decir ayuda para mejorar un texto. Alguien que te diga: oye, esto de aquí está un poco feo. Alguien que te señale lo que haces mal. Y eso da mucho miedo.

Pero precisamente porque alguien me señaló lo que hacía mal, El panadero quedó mucho más presentable.

Después de muchos días de pelea con la maquetación, y después de pedirle a Gemma Martínez que me ilustrase la portada, el cinco de noviembre El panadero veía la luz en Lektu. Desde entonces, solo me ha traído cosas buenas. No solo me ha traído buenas críticas (que podéis leer en Goodreads), también me ha traído un buen puñado de lectores satisfechos y unas cuantas lecciones para no olvidar.

¿Te he hablado alguna vez de El panadero? Está gratis en Lektu.

  • Mi consejo para ti, persona que me lees: hay que ser valiente y enfrentarse a las cosas que nos dan miedo. Hay que tirarse a la piscina a veces, pedir ayuda para corregir nuestras cosas, arriesgarse un poquito. Si quieres autopublicar, no dudes de ti mismo/a: ponte a trabajar. Es mucho mejor que ir acumulando relatos. 

Hay que dejar de escribir, a veces (sin sentirse mal). 

En agosto me dio el bajonazo del siglo y no escribí nada. Después de todo el año escribiendo, leyendo, trabando y estudiando, pensé que sería muy buena idea (nótese el sarcasmo aquí, por favor) ponerme más faena durante el verano. ¿Y qué pasó? Que yo me veía la agenda llena de cosas por terminar pero me miraba dentro y encontraba de todo menos ganas. Me puse un poco triste, me hice preguntas un poco incómodas ("¿De verdad sirvo para esto?") y finalmente resolví que a la mierda todo, que ya volvería a escribir cuando tuviese ganas.

Y oye, después de darme ese respiro, las ganas volvieron solas. Después de verano escribí tres relatos, publiqué El panadero y volví a la frecuencia habitual/caótica del blog. Todo fue bien.
  • Mi consejo para ti, persona que me lees: no pasa nada si dejas de escribir un mes, dos o tres. Lo importante es estar bien, descansar, y disfrutar con esto. De nada sirve dejarse la piel escribiendo si no nos acostamos con la tranquilidad de estar haciendo lo que nos hace felices. Así que descansa, deja de escribir, duerme tus horas y bebe agua.  

Parece que no, pero poco a poco, se avanza. 

Empecé con este blog en agosto de 2015 y entonces no habría ni soñado con todo lo bueno que me ha traído. Yo solo quería hablar de libros, y eso me ha llevado a escribir un montón, a conocer gente que me ha hecho mucho bien, y finalmente, a publicar. Poquito, casi sin remunerar, pero algo es algo. 

Este año no solo he publicado El panadero por mi cuenta, también contaron conmigo para la antología Damas Verdes (y también algún caballero), organizada por Begoña Pérez Ruiz. Contaron conmigo. En plan, Begoña leyó algo mío que le gustó y me pidió un relato. Cuando me lo pidió no me lo terminé de creer, pero sí, era cierto: a alguien le había gustado algo que había escrito y quería más. 


Y esa es otra de las ventajas de relacionarte con gente que escribe. No solo mejoras como escritor y te motivas más, también te lleva a hacer movidas tan chulas como la de aquí arriba. Y eso también es crecer. 

Apenas he empezado en esto de escribir, y me queda mucho, muchísimo por aprender. Pero este 2018 han salido mis primeras publicaciones, que aunque pequeñas, están cargadas de mucho entusiasmo y cariño.

Este 2018 aprendí que poco a poco, las cosas salen. Aunque sea despacio, aunque no te des ni cuenta. Sigue escribiendo, dando pasitos de tortuga y algún día te verás algo publicado. 

  • Mi consejo para ti, persona que me lees: no tengas demasiada prisa por hacer las cosas. Disfruta del camino y de la gente con la que te vas encontrando. Eso mola mucho más que un éxito fortuito. 

Antes de que te vayas. 

  • Si te ha gustado el post, una cosa muy chula que puedes hacer es compartirlo. Mándaselo a tu prima, por ejemplo. Porfa. Si tiene tan buen gusto como tú, seguro que le gusta. 
  • Si te ha gustado mucho muchísimo y quieres más, puedes hacer dos cosas: 
  • También puedes dejarme un comentario diciendo, yo qué se, patatas. Los leo todo y respondo cuando me acuerdo. Si comentas algo con patatas me acordaré seguro. 
  • Y felices fiestas, ya que estoy. 


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Comentarios

  1. Qué pasada de retrospección. Recréate en el orgullo que inspira y transmite este post, que, por lo visto, te lo has ganado.

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  2. Me estaba poniendo al día con los blogs (he pasado un periodo navideño de desconexión forzosa y necesaria) y como siempre te leo, me he metido a ver qué te había enseñado 2018 como escritor. Y me encuentro ahí, al principio del post. Jajajjajajja, qué bueno. Me alegro mucho que el contenido del podcast te sirva. Y este año, si vas al Celsius, tienes que decirme «Hola». Puede que te invite a una arepa o dos ;D.

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  3. Eduardo, me ha gustado mucho leerte. Qué post más completo, bien escrito, entretenido y de provecho. ¿Sabes? llevo un par de meses dándole vueltas a eso de los relatos, después de escribir una novela y un cuento, el relato se me resiste. Voy a leerte a ver si recibo el empujoncito final. Patatas! Ah, te comparto.

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    1. Gracias por tus palabras, Sonia, me alegro de que te haya gustado el post!
      Lo mejor para escribir relato (y cualquier cosa) es leer relato. Yo aprendí mucho leyendo a Ken Liu, que tiene unos relatos super guays! Poco a poco le vas cogiendo el truco. Mucho ánimo!
      Patatas!

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