La figura del héroe en Jonathan Strange y Mr. Norrell.


heroe jonathan strange


Hola queridos y queridas, qué placer volver a teneros hoy aquí. Qué alegría que penséis que lo que tengo aquí preparado para vosotros y vosotras es interesante, y qué bonito que gastéis vuestro precioso tiempo en leerlo. Porque supongo que estáis aquí para leerlo y no para... no sé, ¿escrutar el blanco de la pantalla? De cualquier forma, si estás aquí para leerme o para escrutar el blanco de la pantalla, bienvenido o bienvenida. Gracias por estar aquí. 

Hoy me pongo las gafas de filólogo, porque toca artículo pseudoacadémico. Hace un tiempo hablé de la figura del héroe en la saga de Star Wars, y os contaba que aquello formaba parte de un ensayo que tuve que hacer para la universidad (para esa asignatura tan fantástica de fantasía y ciencia ficción). En el ensayo, tenía que comparar cómo se presentaba el arquetipo del héroe en tres obras de género: Star Wars, Jonathan Strange y Mr. Norrell, y ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. Disfruté mucho haciéndolo, como podrás imaginar, y además me dio un montón de material para el blog. 

Si os digo la verdad, fue toda una sorpresa hablar del tema del héroe en esta novela. Yo ya había leído Jonathan Strange cuando me puse con el trabajo, pero digamos que no la había leído de la misma forma. No me esperaba encontrar algo remótamente parecido al arquetipo del héroe, y pensaba que había metido la pata muy fuerte al elegir esta novela en concreto para este tema. Pero como os digo, me llevé una sorpresa.

jonathan strange y mr norrell


Jonathan Strange y Mr. Norrell, de Susanna Clarke, es una novela que junta el género histórico con el fantástico. Ambientada en la Inglaterra del siglo XIX, en plenas guerras napoleónicas, Clarke especula sobre cómo habría sido la historia si hubiera habido magos en ella. Cuando empieza la novela, solo existen magos teóricos, que saben mucho de magia y de historia pero que no pueden hacer un solo hechizo. Hasta que llega el señor Norrell, un Mago De Verdad que hace Magia De Verdad y toda Inglaterra se vuelve patas arriba. Coge como pupilo a un tal Jonathan Strange, y juntos tratan de devolver la magia inglesa a su antigua gloria. Juntos, tratarán de ser los héroes de Inglaterra
Pero evidentemente la cosa no sale bien y por eso esta novela me pareció tan interesante para este trabajo. Y por eso estoy aquí, para contároslo. 

Aviso para navegantes: en este artículo pseudoacadémico los spoilers han sido eliminados. No hay spoilers, ni un poquito. Nada que no se pueda adivinar desde el principio de la novela.


Ya hablé en el artículo de Star Wars de qué significa el arquetipo del héroe. En pocas palabras, un personaje perfecto que representa todos los valores admirados de una sociedad. Suele tener cierta relación con lo sobrenatural, estar en un escalón un poco más alto de la humanidad y su vida tiende a estar ligada de alguna forma con la guerra. Pensad en Beowulf, o Aquiles. Todo esto lo he sacado de un libro llamado The Epic Hero, escrito por Dean Miller. Bastante interesante y completo, si os interesa el tema. 

Ya habíamos hablado de Brad Pitt, ¿verdad? Siempre es buen momento para hablar de Brad Pitt. 

Si George Lucas adapta fielmente el arquetipo del héroe a su trilogía como parte de su plan de crear un mito moderno, Clarke hace todo lo contrario. El héroe que encontramos aquí no tiene mucho que ver con el que encontramos en la Odisea. Clarke no nos presenta personajes perfecto y admirables, como sí lo es Skywalker, Clarke nos presenta a dos personajes muy humanos. Los dos protagonistas, los dos héroes de la historia, son humanos con defectos, y ahí estaría la primera diferencia respecto al héroe clásico. Tanto Gilbert Norrell como Jonathan Strange son dos panolis, dos enteraos, dos señores que creen que saben mucho de todo pero que meten la pata hasta el fondo. Toda la trama de la novela se origina porque Norrell se equivoca con un hechizo, y Strange al final monta la de dios para *pitido agudo para tapar el spoiler*. 

Lo que me pareció significativo en esta novela es como se juega con nuestras expectativas. Tanto Norrell como Strange son tratados como héroes, y toda la novela se presenta para que ellos sean efectivamente lo sean. Norrell recupera la magia inglesa, salva a Lady Pole de la muerte, a Strange le mandan a la guerra. Hacen cosas de héroes, los personajes les consideran héroes desde el principio. Son los valores admirados de la sociedad victoriana. Y toda la historia podría haber funcionado de maravilla con ese pretexto. Pero claro, una novela no se convierte en una obra maestra siguiendo el mismo arquetipo que usaba Homero (bueno, más o menos). 

A mediados de noviembre, el Almirantazgo invitó a Norrell y Strange a Portsmouth, a pasa revista a la Flota del Canal, honor que habitualmente se reserva a almirante, héroes y reyes

Especialmente Strange puede considerarse que siga el patrón el héroe. Un señor joven, guapo, inteligente, con cierta relación lo sobrenatural (es un mago, al fin y al cabo), que ha pasado tiempo en la guerra, lo que lo sitúa cerca de la idea del héroe militar, y que además tiene una relación cercana en la muerte, si consideramos... *pitido de spoiler*. Encarna, de nuevo, los valores admirados de la sociedad. Es todo un héroe, los personajes lo reconocen como tal. Y sin embargo, para el final de la novela, lectores y personajes descubren que Jonathan Strange no es más que un hombre. 

(...) Desde luego, no digo que Strange sea el modelo perfecto para mi mago, ni mucho menos; carece del auténtico espíritu heroico (...).

Algo similar sucede con Norrell. Como primer mago práctico en siglos, adquiere una enorme popularidad en Inglaterra, hasta el punto de ser considerado héroe en algunas ocasiones. Pero Norrell no es un héroe en absoluto, ni se le parece. Pronto en la novela, los personajes descubren la verdad sobre Norrell. Es un señor arrogante, avaricioso, egoísta e incluso cruel. Y de hecho, Clarke no tarda mucho en presentarnos a Gilbert como el personaje desagradable que es. Ya en la primera página, leemos, refiriéndose a Norrell:

Rara vez hablaba de magia, y cuando lo hacía era como una lección de Historia, y nadie lo soportaba. 

Esto resume bastante bien las expectativas que la gente tenía de Norrell (hablar de magia, hacer magia, ser un héroe) y como esas expectativas quedan insatisfechas, pues era tan aburrido que nadie podía escucharle.

jonatha strange y mr norrell
Mírales, a punto de cargarse Inglaterra. Malditos hombres blancos heterosexuales.

En realidad eso es lo que Susanna Clarke hace durante la novela: jugar con las expectativas de la gente (personajes y lectores), reírse del arquetipo del héroe que salva el mundo. Nos presenta a dos personajes que deben ser héroes y hacer acciones heroicas (devolver la magia inglesa a su antigua gloria, salvar Inglaterra), pero que no lo son. Meten la pata hasta el fondo desde el principio, y cuando todo el mundo está esperando que los héroes sean héroes, ni Norrell ni Strange son capaces de cumplir con el papel asignado.

Al final, son los personajes menos 'relevantes', los menos representativos de los valores heróicos, los que acaban solucionando el problema. Lo cual me daría pie a hablar de cosas muy interesantes, pero no puedo, porque es spoiler. Supongo que si has leído el libro sabes lo que quiero decir, ¿verdad?


Y eso vendría siendo todo, amigos y amigas. Espero que hayáis disfrutado con mi mediocre análisis de una obra maestra. Si no habéis leído el libro, os lo recomiendo mucho. Es una historia divertidísima, muy bien contada, original, y con una ambientación y personajes de 10, y de hecho, una de mis mejores lecturas del 2016.

¡Unas cosas más!

  • ¡Espero que te haya gustado el artículo!. Si es que sí, recuerda dejarme y comentario diciéndomelo y compartirlo con tus amiguis. Y si es que no, pues bueno, lo siento. Déjame un comentario también y dime por qué. 
  • Resulta que la maravillosa Lulu Von Flama tuvo a bien preguntarme sobre el origen de mi pseudónimo. Porque sí, Eduardo Norte es un psedónimo. Me extraña la cantidad de gente a la que decepcionó este hecho. Pero en fin, si queréis saber más, podéis leer aquí
  • Soy un ser humano del siglo XXI y tengo redes sociales. Concrétamente, Facebook y Twitter. Desde aquí te digo que si no me sigues, me parece muy mal.  
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  • ¡Gracias por leer hasta el final, molas un montón!

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